El embalse de Maroño es un lugar privilegiado, en la misma Sierra Salvada. Desde él se ven las altas crestas de Tologorri, Ungino y Eskutxi, y en sus aguas van pasando las estaciones en diferentes estallidos de color.
Cantidad de aves que se estacionan aquí, está permitida la pesca y hay una zona acondicionada como merendero, con mesas y asadores. Y si prefieres caminar, una ruta circular te permite adentrarte en los bosques que lo rodean.
El pueblo queda un poco arriba y la visita es obligada, sobre todo si quieres tomar algo o comer en uno de los restaurantes más concurridos de la zona, el Guzurtegi, donde se respira autenticidad y buena materia prima. La chimenea en invierno y la terraza en días de sol, son uno de esos lujos simples que hacen la vida más agradable.