Bajo la Sierra Salvada se refugian pequeños pueblos con nombres evocadores: Aguiñiga, Añes, Erbi, Etxegoien, Lexartzu/Lejarzo, Luxo/Lujo, Madaria, Maroño, Menoio, Salmanton, Soxo/Sojo y Ozeka.
Envueltos en el verde de valle, los caseríos salpican el paisaje, y las vacas y las ovejas latxas suben y bajan según la época del año por el viejo Camino Real que cruza desde el limítrofe valle de Losa, en Burgos. Es la actual GR, una ruta de gran recorrido que también usa la gente aficionada a la montaña.
En la inmensidad de este paisaje hay ermitas donde se sigue celebrando la vecindad, y no faltan fuentes y lavaderos antiguos por los que todavía se desliza con fuerza el agua fresca. Los caseríos salpican este hermoso paraje con sus aleros recortados, apenas perceptibles, para luchar contra los vientos y las inclemencias del tiempo.