Bea Isasi lleva desde 2006 jugando a bolos, cuando solo había cuatro mujeres en los bolatokis de Ayala; hoy llegan a la quincena. No son muchas, pero van creciendo y los premios se van sumando, como el campeonato de Euskadi que Isasi ganó en 2019 en Quejana, entre otros triunfos.
El juego de bolos ayalés es propio de este valle, donde no faltaba un bolatoki al lado de una iglesia o un bar. Hoy quedan uno en Quejana, otro en Luyando, y el más fiel a su origen, el de Beotegi, que sigue siendo de arcilla, simulando un pasado muy activo. Antes había hasta tres o cuatro en Zuaza, en Llanteno o en Respaldiza, en cualquier rincón de Ayala.
Era la forma que tenían los hombres de socializar, normalmente en días festivos. “Ha costado mucho que entremos a participar las chicas, y a recibir premios, pero ya no nos echan de ahí”, asegura Bea.