Su aspecto exterior, tan austero, engaña. Al adentrarte en el interior de la iglesia de San Andrés la sorpresa es mayúscula. En su interior guarda un retablo mayor cubierto de dorados y pinturas murales -renacentista de connotaciones barrocas- ¡maravilloso!, algo único en toda Rioja Alavesa.
La iglesia se levantó sobre la ermita de San Andrés con maestros canteros de la zona, y se tardó nada menos que 80 años en terminar la obra. El dorado tan excesivo y costoso del retablo se hizo con donativos de los parroquianos -muchos de ellos gallegos- gracias a la gran producción de uva, que, allá en el siglo XVIII, trajo mucha riqueza a Elciego.
La ubicación de la imponente iglesia tiene su importancia porque en ese barrio de abajo vivía la poderosa familia de los Ruiz de Ubago, parientes de Marceliana Hurtado de Amézaga, que era hermana del Marqués de Riscal. En esa época, esta figura clave para el desarrollo vitivinícola de Elciego, estaba en Burdeos empapándose de la técnica francesa de hacer vino.