Al igual que la estación de la Naja de Bilbao, la parroquia de San Pedro de Lamuza tiene el único pórtico de estilo modernista de Euskadi. Bajo su adornado techo, reconstruido tras el derrumbe del anterior en 1883, causando varios heridos y muertos, se han vivido grandes momentos en el pueblo, muchos de ellos festivos.
Durante las inundaciones de 1983 el agua no llegó a entrar al interior de la iglesia por escasos centímetros, lo que permitió establecer en el interior el almacén para víveres.
La iglesia original data del s. XI, que posteriormente se fue ampliando y reconstruyendo hasta la actual. Por delante de la puerta misma pasaba antiguamente el camino en dirección a Okondo, y cuando el marqués de Urquijo decidió la ubicación de su casa, hizo que las puertas de ambas, iglesia y palacio, se miraran. Fueron muchas sus aportaciones: campanas, órgano, y un largo etcétera.
La obra más apreciada en su interior es una piedad que tiene mucho parecido a la de San Nicolás de Bari en Bilbao.
