Abetxuko es uno de los barrios con más gracejo de la ciudad por sus casitas bajas y huertas cultivadas aquí y allá, que le siguen dando un aire rústico.
Los puentes conforman la personalidad de Abetxuko además de dar la bienvenida desde la entrada de este antiguo pueblo, hoy absorbido por Vitoria.
El Puente Viejo de Abetxuko se construyó en 1528 para facilitar el paso sobre el río Zadorra y sirvió como principal acceso al pueblo, pero tuvo que ser reconstruido en el siglo XIX tras sufrir daños durante las guerras carlistas. Ya no tiene uso funcional pero se mantiene como un símbolo del pasado gracias a la presión de los vecinos que evitaron su derribo.
El puente que actualmente se utiliza para acceder al barrio es un homenaje a nuestros grandes escultores Oteiza y Chillida. Se proyectó hace 20 años y por él pasa el tranvía.