El trenico ha dejado huella en Vitoria y sus pueblos no solo por su valor histórico-económico sino también patrimonial. Aunque todos lo conocían como el trenico, oficialmente era el ferrocarril Vasco Navarro (1889-1967) que iba de Estella (Navarra) a Bergara (Gipuzkoa) pasando por Vitoria, y durante medio siglo sirvió de conexión para esos concejos pequeños y agrícolas que vivían un tanto aislados. Fue tal su importancia que solo en Vitoria la línea contaba con dos estaciones: en la calle Los Herrán y en la actual estación de Renfe.
La mayoría de las estaciones han desaparecido o han sido reconvertidas. En Aberasturi la estación es preciosa y mantiene su aspecto original, imitando la arquitectura anglosajona de la época (1925) realizada por Alejandro Mendizábal, pero ha sido convertida en vivienda particular. Contaba con despachos y vestíbulo para viajeros y un porche para proteger a los que esperaban en el andén. También había un paso a nivel en esta carretera que conducía a Argandoña. El coste de la edificación fue de 19.800 pesetas, ¡119 euros!
El trazado del Vasco-Navarro es considerado Bien Cultural de Protección Especial y se ha convertido en una Vía Verde muy apetecible para recorrerla en bici.