En su día fue una catedral y luego una colegiata, hasta convertirse hoy en una simple parroquia. Esta iglesia pequeña y robusta ha tenido muchas transformaciones pero mantiene su esplendor románico con piezas un tanto desordenadas en el pórtico, y dentro es austera y sencilla, con la imagen de San Prudencio al fondo, detrás del altar. Muchos no saben que hasta 1979 la basílica estuvo bajo la advocación de San Andrés.
(*) A 3 km de Vitoria-Gasteiz