Los pueblos de la cuenca de Vitoria se convirtieron el 21 de junio de 1813 en el escenario de la famosa Batalla de Vitoria contra los franceses, símbolo del fin de la ocupación de las tropas de Napoleón en nuestro país.
El ejército más poderoso de Europa – unos 70.000 soldados franceses- fue derrotado en Vitoria por las tropas capitaneadas por el Duque de Wellington y el General Álava, el héroe de la batalla, con soldados ingleses, españoles, alemanes y portugueses. En un solo día -cuando los franceses iban de retirada en una huida desesperada hacia Francia- después de 12 horas y varios escenarios de batalla, más de 12.000 soldados de ambas partes murieron en Vitoria y sus alrededores.
La Batalla de Vitoria dejó un reguero de destrucción y desolación. Al este de la ciudad, esparcidos por los prados y huertos de Arana, aparecieron los restos de los 3.000 carruajes -con los tesoros y obras de arte expoliadas- de la caravana francesa que huía a la desesperada.
En recuerdo a este combate histórico se levantó en la plaza más importante de la ciudad una escultura alegórica de tres pisos de la Batalla de Vitoria, erigida en 1917 en el centro de la Plaza de la Virgen Blanca, obra del artista Gonzalo Borrás y que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.
“Victoria es la de Vitoria que llegó a los rincones de Europa. Desde entonces existen 38 regimientos ingleses y uno alemán que llevan en sus banderas el nombre de Vitoria en recuerdo de aquella memorable batalla.”
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