Desde la torre de Eskibel se ve toda una panorámica de la ciudad de Vitoria y por eso durante las guerras carlistas -allá por el siglo XIX- se construyó la torre que hoy todavía se mantiene en pie, eso sí, un tanto derruida.
Con un sistema de señales luminosas, las tropas liberales trataban de defenderse de las emboscadas de los carlistas y comunicarse con otros destacamentos. Este invento francés se llamó torre telegráfica. La de Eskibel, de tres pisos y una azotea con almenas, fue una de las nueve torres que había en la línea del río Zadorra y se construyó en solo 15 días. ¡Increíble!, porque hoy todavía podemos apreciarla.
La subida a la Torre de Eskibel (814 m) se hace en poco más de media hora. Es empinada y rocosa pero emocionante.
+INFO: “Vestigios militares de las guerras carlistas en Álava”, Carlos Ortiz de Urbina.