Los Hurtado de Mendoza, una de las familias más poderosas de la nobleza alavesa, fueron los señores de Mártioda, pero apenas debieron vivir en esta torre que domina el cerro. Diego Hurtado de Mendoza, fue nombrado duque del Infantado y otros miembros de la familia ocuparon cargos de virreyes, arzobispos, capitanes generales y embajadores en la Corona de Castilla.
Reconstruida en el S.XVIII, es una muestra de la importancia que tuvieron en la Edad Media estas antiguas aldeas que son hoy concejos de Vitoria. El edificio sirvió de cárcel de los señoríos donde esta familia ejercía su jurisdicción y estuvo rodeado por un foso con muralla. Hoy todavía sigue en pie -en buen estado- y se puede visitar el exterior.
Las reliquias
En esa época los huesos de personas que se consideraban santos eran objetos de protección divina y devoción, además de símbolos de poder. Los poderosos Hurtado de Mendoza trajeron desde Bruselas estas impactantes reliquias que hoy podemos ver con cierta incredulidad en el Museo de Bellas Artes de Vitoria-Gasteiz.
Pertenecen a soldados de la Legión Tebana y de Santa Úrsula y su séquito de 11.000 vírgenes, que fueron martirizados en Alemania entre los siglos III y V.
“Estas obras destacan por su alto valor artístico, están realizadas en ricas telas y bordadas con hilos metálicos, lentejuelas y bolitas de vidrio … poseer estos objetos era como tener un pedazo de cielo en casa”.
Museo de Bellas Artes de Vitoria-Gasteiz
(*) A 11 km. de Vitoria-Gasteiz. Noroeste. Hoy viven en Martioda 35 personas.